
SOMOS
Visión
El excelente modelo económico, ambiental y el empoderamiento de su gente, posicionará a Salinas como el municipio ejemplar de Puerto Rico y del Caribe.
Misión
Darle prioridad a nuestra gente, invertir en nuestro capital humano y social para garantizar un pueblo ordenado y con sentido de pertenencia.
Valores
•Integridad
•Respeto
•Solidaridad
Historia de Salinas

Cuando arribaron a la Isla los Conquistadores españoles en 1493 y llegan a la región donde se encuentra el Municipio de Salinas, estaba habitada por indios Taínos. El área fue llamada Abeyno porque regía el cacique Abey. Igualmente, señalaron el río Abey y los grandes depósitos de sal como Las Salinas del Abey.
La guerra taíno-española del 1511, provocó el destierro de Abey a la República Dominicana junto a otros 15 caciques, produciéndose la aniquilación de la sociedad taína en Puerto Rico. Para el siglo XVII, los nuevos pobladores ocuparon el área dedicándose a la agricultura, pesca y remoción de sal.
Para el 1776, varias familias levantaron una comunidad que se conoció como el barrio de Las Salinas de Coamo. Su auge económico los motivó a separarse del municipio de Coamo para controlar mejor los asuntos del barrio. Así para el 22 de julio de 1874, el capitán poblador y primer alcalde Agustín Colón Pacheco, logró organizar el gobierno municipal del nuevo pueblo de Salinas.
La conmemoración de la fundación de Salinas, se toma a partir de esa histórica fecha. Dificultades económicas en su desarrollo hacen que en 1847 el Municipio de Salinas fuera anexado a Guayama, hasta el 1851. A raíz de la Guerra Hispanoamericana en 1898, el Ejército de Estados Unidos tomó posesión de la Isla y en 1902 el nuevo régimen agrega nuevamente a Salinas a Guayama, hasta el año 1905 que se le devuelve hasta el presente, la municipalidad.
Época Azucarera



La Central Aguirre, ubicada en el barrio Aguirre de Salinas, fue uno de los complejos azucareros más grandes y productivos del siglo XX, así como una de las centrales más avanzadas en términos tecnológicos. Aguirre fue una empresa prácticamente autónoma, no sólo en cuanto a la producción azucarera, sino también como comunidad privada.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, el terrateniente Ignacio Rodríguez Lafuente fundó el ingenio azucarero, conocido como Hacienda Aguirre; éste consistía en 2,009 acres, de los cuales sólo 285 se utilizaban para la siembra de caña de azúcar. El terreno restante se empleaba para pastoreo y crianza de ganado. La hacienda, también tenía un molino con una capacidad de molienda de 6,000 toneladas de azúcar al año.
En 1898, después de la Guerra Hispanoamericana, la producción de azúcar aumentó marcadamente, ya que a partir de ese momento, los estadounidenses invirtieron capital para el desarrollo y actualización de la industria. Una de las firmas que se estableció en la Isla con este propósito fue la Ford & Company, ésta adquirió la Hacienda Aguirre en 1899. También arrendó, con opción a compra en 10 años, varias haciendas aledañas: Carmen (937 acres), Josefa (13,000 acres) y Amadeo (231 acres). La compañía también acordó moler la caña que se producía en las haciendas: Esperanza, Margarita y Canos. Para poder transportar el fruto de todas estas propiedades hasta Aguirre, la compañía adquirió 12 millas de vías ferrocarril.
Con la adquisición de estas nuevas tierras y ante la necesidad de actualizar la maquinaria para poder manejar el aumento en producción, se creó el Sindicato de Central Aguirre, organismo que se encargaría de la administración de la Central. La
Central tenía un total de 1,183 acres de terreno y contaba con 2,468 en arrendamiento. La producción de azúcar ese año (1899) alcanzó las 6,000 toneladas.
En 1905, un fideicomiso de la Central Aguirre Sugar Co., compuesto por 11 miembros, adquirió el Sindicato, siendo J.D.H. Luce el presidente de la junta de fideicomisarios. En 1928, se establece la Aguirre Corporation of New York, entidad que se encargaría de la compraventa de propiedades para
la Central. A su vez, se concreta un acuerdo en 1933 con la Monsanto Chemical Co. para que ésta comprara las mieles que se producían en Aguirre para procesarlas en su planta de alcohol industrial en Massachusetts.
Cuando se implementó la Ley de los 500 acres, que formaba parte de la Ley Foraker de 1900, la compañía pasó por un proceso de reorganización en la que se dividió en un fideicomiso de 5 subsidiarias: la Central Aguirre Sugar Company, administraba los molinos de Aguirre y la hacienda
Cortada; el Casco Sales Agency, administraba la compra y uso de pesticidas; la Luce & Co., se encargaba del cultivo y producción de la caña; la Ponce & Guayama Rail Co., administraba el sistema de ferrocarril y la central Machete, operaba como un fideicomiso aparte.
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Este complejo cañero creó todo un poblado alrededor de la empresa. Este company town o poblado de compañía, como se le conocía, proveía alojamiento a los trabajadores. Poseía viviendas para los administradores y para los peones, teatro, comercios, escuelas, hospital, club social, etc.
Durante su larga vida, la empresa siempre se preocupó porque los métodos de producción y distribución fuesen los más modernos y eficientes posibles. Por tal razón, fue una de las centrales que mantuvo ingresos significativos, a pesar del encarecimiento de la mano de obra y del proceso de producción. Ante el aumento de los salarios, la administración de la central optó por alcanzar el mayor nivel de mecanización posible, disminuyendo paulatinamente la mano de obra.
En 1947, los ingenieros de la central crearon un sistema de manejo de azúcar en el que no se necesitaba persona alguna desde el momento en que la caña se vertía en los vagones en el campo hasta que se producía el azúcar. Este sistema era pionero y único en la industria azucarera isleña y abarataba considerablemente el costo de producción. Para 1949, la zafra de la central alcanzó las 657,656 toneladas de caña y se molieron 334,195 toneladas de productos derivados.
Durante la década de 1950, en Aguirre se continuó invirtiendo en avances tecnológicos tales como un molino en forma de turbina de la marca Farrel-Bermingham y un conductor que transportaba el azúcar desde el almacén hasta el muelle de Jobos. Para el 1961, la capacidad de molienda diaria había aumentado a 12,500 toneladas.
Sin embargo, la industria azucarera en general había comenzado a experimentar un deterioro acelerado debido a que comenzó a pasar a un segundo plano ante el proyecto de industrialización del País. Además, la mano de obra ya no era barata y el mercado azucarero había sufrido cambios: surgió oferta de azúcar más barata en el mercado extranjero, lo que disminuyó la demanda y el precio del producto isleño.
Durante la década de los sesenta, la Central Aguirre continuó siendo una de las principales productoras de azúcar en la Isla, pero estaba experimentando grandes pérdidas. A finales de la década, el gobierno entró en negociaciones con el presidente de la empresa Bernard P. Faure para incluir a Aguirre en el plan de rehabilitación que habían creado con el fin de revitalizar la industria, pero estos intentos fueron infructíferos. No obstante, en 1970, la Autoridad de Tierras adquiere a Aguirre, al igual que otras centrales. En 1973, Aguirre, pasa a manos de la Corporación Azucarera, entidad gubernamental creada con el propósito de supervisar y salvar la producción azucarera del País.
La intervención del gobierno no pudo detener la decadencia de la Central Aguirre, así como de la industria azucarera en general. En 1990, este gigante de la industria, la última que permanecía en funcionamiento en el área sur, cerró sus operaciones.

Información General

Nombre oficial: Municipio de Salinas
Alcaldesa: Hon. Karilyn Bonilla Colón
Fecha de fundación: 22 de julio de 1841
Tamaño geográfico: 69.4 millas cuadradas
Origen del nombre: por los montículos de sal que se encontraban en sus costas
Cognomento: Capital del Mojo Isleño
Gentilicio: salinenses
Nombre indígena: Abeyno
Patrona: Virgen de la Monserrate
Población: 25,789 habitantes (Censo 2020)
Clima: cálido y seco
Temperatura promedio: 85 grados F
Símbolos
BANDERA
Fondo verde, con cinco triángulos isósceles de igual tamaño localizados en el centro de la bandera y formando una hilera que cubre la bandera de un extremo a otro. El verde representa la tierra y los triángulos las colinas de sal de las cuales deriva el nombre del municipio, al igual que representa los cinco barrios que constituyen a Salinas.


ESCUDO
El escudo usa los colores tradicionales de la ciudad, el verde y plata. Los oteros de sal representan el nombre de la ciudad: Salinas. El pez se refiere a la pesca. Las hojas de caña de azúcar que rodean el escudo simbolizan a las plantaciones de caña de azúcar.

Himno
Autor: Antonio Ferrer Atilano
Salinas, Salinas el pueblo donde yo nací
sus campos, sus montes
son siempre verdes para mí.
Salinas, Salinas yo no te puedo olvidar
tus bellos palmares
te saludan con una canción.


LOGO SALINAS
El icono se compone del característico sol caliente de Salinas, la flor roja representa la flora, la franja verde las montañas, la franja azul claro los ríos, la franja aqua el mar, el pez representa la fauna, la tradición de pescadores y el Mojo Isleño.
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En el nombre SALINAS las letras "A" representan los montículos de sal, iguales a los que aparecen en el escudo y la bandera. Se divide en dos colores, azul y verde, para reafirmar que Salinas es una gran familia desde lo alto de las montaña hasta la playa.




